Electroencefalograma (EEG): qué registra y cómo se realiza
El EEG registra diferencias de potencial eléctrico cerebral mediante electrodos colocados sobre el cuero cabelludo. Es una prueba funcional: su utilidad depende de la pregunta clínica, la calidad técnica y la interpretación del trazado.
¿Para qué se utiliza?
Se solicita, entre otras situaciones, para estudiar episodios compatibles con crisis epilépticas, alteraciones de conciencia, encefalopatías y determinados trastornos del sueño. Según la pregunta clínica puede realizarse como registro rutinario, con privación de sueño, ambulatorio o mediante monitorización prolongada con vídeo.
¿Cómo se realiza?
Se colocan electrodos siguiendo un sistema estandarizado. Durante el registro se permanece sentado o tumbado y se siguen indicaciones sencillas. Pueden emplearse maniobras de activación, como abrir y cerrar los ojos, respirar profundamente durante un tiempo o recibir estímulos luminosos, siempre que sean apropiadas.
Preparación habitual
- Acudir con el cabello limpio y sin geles, aceites o lacas.
- Mantener la medicación habitual salvo indicación expresa del equipo responsable.
- Seguir exactamente las instrucciones si se ha pedido reducción de sueño.
- Comunicar embarazo, dispositivos implantados, lesiones del cuero cabelludo o antecedentes relevantes.
¿Duele o tiene riesgos?
El registro convencional es no invasivo y los electrodos no administran electricidad. Las maniobras de activación pueden provocar molestias transitorias y, en personas susceptibles, excepcionalmente favorecer un evento; por ello se realizan con supervisión y pueden interrumpirse.
Qué puede significar el resultado
El informe describe el ritmo de fondo, la organización del registro y la presencia o ausencia de hallazgos relevantes durante la muestra obtenida. Un EEG normal no excluye epilepsia y un hallazgo anormal debe interpretarse junto con la historia clínica, exploración, medicación y otras pruebas.
Preguntas frecuentes
¿Hay que suspender los antiepilépticos?
No por iniciativa propia. Cualquier cambio debe indicarlo el profesional responsable.
¿Cuánto dura?
Depende del protocolo. Un EEG rutinario requiere preparación y un periodo de registro; la monitorización prolongada puede durar horas o días.
¿Puedo conducir después?
La prueba por sí misma no suele impedirlo, pero una privación de sueño, sedación o la propia situación clínica pueden hacerlo desaconsejable. Confírmelo con el centro.